Bicicleta y cultura: dos ruedas para viajar con la imaginación | Selle Royal

Bicicleta y cultura: dos ruedas para viajar con la imaginación

Bike Culture & Tips
Bicicleta y cultura: dos ruedas para viajar con la imaginación
Agosto 2018

La bicicleta es un medio de transporte maravilloso. Y hasta aquí, ninguna novedad.
Sobre el sillín de una bici se pueden alcanzar metas increíbles, paisajes impresionantes, tierras vírgenes... Y por ahora, al fin y al cabo, tampoco hay ninguna sorpresa. Todos lo saben.
Lo que quizás no todo el mundo sabe es que gracias a la bicicleta se pueden hacer viajes fantásticos, no a lugares exóticos, sino a ese inmenso universo de pensamientos, imaginación y belleza que es la cultura.
Pues sí. Esa es otra de las posibilidades de las dos ruedas. Pero ¿cómo?

Gracias a iniciativas como el «Fahrradkino» en Tempelhofer Feld, en Berlín. Es una especie de autocine donde la energía necesaria para alimentar el proyector con el que se visualizan las películas se obtiene del movimiento de varias bicicletas conectadas a una serie de dínamos. Obviamente, es fundamental que alguien pedalee para producir la energía necesaria para proyectar las películas.
La idea nace de la colaboración entre la asociación Taschengeldfirma y el grupo Energieseminar de la Technischen Universität.
El trabajo de los estudiantes involucrados en este proyecto, apoyado por importantes donaciones, ha permitido la construcción del sistema ecológico que utiliza el mismo principio de la dínamo de la bicicleta, pero en una versión mucho más grande, con 12 alternadores de grandes dimensiones.
La primera película que se proyectó fue «La Pirogue», un filme franco-senegalés dirigido por Moussa Touré.

Sin alejarnos del séptimo arte, el francés Vincent Hanrion, de treinta y un años de edad, tuvo una idea parecida a la de Berlín: viajar por el mundo con su asociación, llevando el cine a zonas remotas y pobres gracias a una bicicleta equipada con un generador eléctrico a pedales.
También en este caso, la energía producida por el pedaleo permite la proyección de cortometrajes sobre el medio ambiente, sobre la solidaridad internacional o sobre las nuevas técnicas agrícolas en países y contextos sin acceso a la energía eléctrica. Cinécyclo es el nombre de este hermoso proyecto, nacido como resultado de la gira que Vincent llevó a cabo durante seis meses en Senegal para ofrecer la experiencia cinematográfica a los pueblos sin electricidad. De noviembre de 2015 a junio de 2016, el joven francés recorrió 3000 km, realizó 100 proyecciones y contó con la participación de 11 000 espectadores gracias a su bicicleta especial.
Desde entonces, los tours Cinécyclo también se han expandido a otros continentes con el objetivo de promover el desarrollo local en las zonas rurales con el apoyo de varios socios. Mediante la proyección de películas sobre la conservación del medio ambiente o las nuevas técnicas agrícolas en las lenguas locales y a través de talleres temáticos, el proyecto Cinécyclo tiene por objeto mejorar las condiciones de vida de los aldeanos afectados.
Tampoco faltan proyectos que vinculen las dos ruedas a la literatura y, en particular, a los libros.
Por ejemplo, Cycling for libraries es una conferencia itinerante (sobre dos ruedas) concebida y organizada por algunos bibliotecarios que, desde 2011, en la zona del norte de Europa, promueve la importancia del papel de las bibliotecas y de un estilo de vida sostenible, apoyándose en valores como la apertura cultural, el libre acceso a la información, el internacionalismo, el aprendizaje permanente y la innovación.

Books on Bikes, en cambio, es un proyecto original de la Seattle Public Library: por supuesto, en bicicleta, visitan parques, mercados y otros lugares públicos cargados de libros y equipados con un hotspot wifi. Así, los usuarios de este servicio que se encuentren en las zonas en cuestión podrán inscribirse en la biblioteca, tomar prestados libros electrónicos y comentar sus lecturas.

Por último, Bicycool Library es un paseo de grupo en bici para los amantes de la lectura y los ciclistas. La iniciativa, organizada por algunos bibliotecarios, nació para involucrar y conocer a los usuarios de la biblioteca en persona y para llevar la lectura y las dos ruedas al mayor número de personas. Este hermoso proyecto, en Polonia, ha alcanzado los 3500 participantes y los 100 tours organizados.

En definitiva, con la bicicleta se puede llegar «a todas partes» y de la forma más original posible.
No solo asfalto, caminos, subidas, avenidas arboladas, calles urbanas, caminos rurales... sino también sugestiones, emociones, pensamientos, culturas y lugares imaginarios surgidos de la imaginación de un director o de un escritor.
Sí, la bicicleta, como hemos visto, también puede llevarnos hasta ahí. Todo lo que tenemos que hacer es mover las piernas y abrir nuestros corazones y nuestras mentes de par en par. Después de todo, es simple, ¿no?

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