Cuando la bicicleta revoluciona la movilidad, la tecnología y el urbanismo satisfacen las necesidades de los ciclistas | Selle Royal

Cuando la bicicleta revoluciona la movilidad, la tecnología y el urbanismo satisfacen las necesidades de los ciclistas

Productos y tecnología

Cuando la bicicleta revoluciona la movilidad, la tecnología y el urbanismo satisfacen las necesidades de los ciclistas
Noviembre 2017

El notable crecimiento del mercado de bicicletas en todo el mundo ha tenido dos méritos: ha revitalizado el interés hacia un medio de trasporte económico, ecológico y saludable, y ha estimulado el desarrollo de tecnologías capaces de hacer del pedaleo una actividad cada vez más conveniente y agradable. Cuadros extremadamente ligeros, aplicaciones para smartphones que registran la velocidad, la cantidad de kilómetros hechos y las calorías quemadas, sillines de gel y de espumas que amortiguan los impactos y hacen cómodos hasta los viajes más largos: estos son solo algunos de los adelantos tecnológicos en dirección del bienestar del ciclista. Pero los proyectos y las ideas innovadoras también están creciendo en las  infraestructuras y en los servicios para ciclistas en muchas partes del mundo.

En la ciudad de Tokio, por ejemplo, se ha dado una respuesta innovadora al problema del estacionamiento, donde resulta cada vez más difícil a los que eligen moverse en dos ruedas encontrar un lugar seguro para dejar la  bicicleta.

Los japoneses han diseñado y construido un aparcamiento vertical que desciende once metros bajo tierra y puede contener hasta 200 bicicletas. Lo único que queda visible en la superficie es la cabina, en cuyo interior el usuario deja la bici; luego, un brazo robótico la coge y la lleva bajo tierra, colocándola en un sitio reservado.

Las personas que utilizan la bicicleta como medio de trasporte cotidiano pueden comprar a un bajo precio (poco más de 10 € al mes) una tarjeta que vale como suscripción, y disponer así de los espacios subterráneos de una de las 43 plantas verticales distribuidas en dieciséis áreas de capital. Las fases de almacenamiento y de recuperación de la bicicleta no duran más de 15 segundos, por lo que el sistema, además de ser seguro, resulta sumamente conveniente.

            

Por otro lado, los Países Bajos, cuya atención a las necesidades de los ciclistas es proverbial, ha aprovechado la tecnología de impresión 3D para construir el primer puente dedicado exclusivamente a ciclistas y peatones. En solo tres meses, en la ciudad de Gemer, se ha creado una calzada de ocho metros de longitud para cruzar el canal que utiliza 800 capas de hormigón realizadas con una impresora 3D. Se trata del primer caso de una infraestructura vial urbana construida con una modalidad tan innovadora. Y los beneficios para la comunidad ya se han hecho sentir: el cemento distribuido por la impresora 3D acelera el proceso de construcción, ya que no se necesitan estructuras auxiliares para realizar la obra; resulta más ecológico, en cuanto no se derrocha material; y es más personalizado, porque no hay límites para las formas que puede producir una impresora 3D.

La tecnología aplicada a los servicios también ha simplificado mucho el modo de utilizar la bici; hoy no hace falta ni siquiera ser dueño de ella. El sistema de bicicletas compartidas, en uso en varias ciudades del mundo desde hace tiempo, se ha vuelto aún más práctico y sencillo gracias al servicio que ha inventado una empresa china: algo muy parecido a lo que es Uber para los taxis. La compañía de Beijing ha atado por la ciudad miles de bicicletas amarillas y ha desarrollado una aplicación que permite liberarlas y utilizarlas por pocos centavos. Utilizado principalmente por los estudiantes universitarios, este servicio es sumamente sencillo: basta con pasar el smartphone por el código de barras de la bici para escanearlo y poder utilizar el vehículo.

Naturalmente, hay que mejorar algunos detalles, pero ya en su forma actual el sistema se está difundiendo a nivel internacional, poniendo las dos ruedas a disposición de muchísimas personas en ciudades con altos índices de contaminación. Las más de 70.000 bicicletas amarillas en 20 ciudades de toda China han pasado en poco tiempo de unos pocos cientos de miles de utilizaciones a casi 300 millones en un solo año.

En los últimos meses, el fenómeno de las bicicletas compartidas sin lugares fijos, llamado bikesharing stationless, se ha extendido por todo el mundo: de China a los Estados Unidos, pasando por el Reino Unido y llegando incluso a Italia. Desde agosto de 2017, también en Milán y en Florencia se pueden encontrar estas bicicletas compartidas de diseño sumamente innovador, equipadas con GPS y cerradura inteligente. Un alivio para el bienestar físico y ecológico.

La innovación tecnológica es esencial para mejorar una actividad que ya tiene muchos aspectos positivos; según vosotros ¿cuál podría ser la siguiente idea revolucionaria para los que aman la bicicleta?

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