Dos corazones para una sola bicicleta: San Valentín se celebra sobre un sillín | Selle Royal

Dos corazones para una sola bicicleta: San Valentín se celebra sobre un sillín

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Dos corazones para una sola bicicleta: San Valentín se celebra sobre un sillín
Febrero 2018

El encuentro con mi novia fue fulminante. Una mirada, unos pocos instantes para conectar, para sentirnos en sintonía.
Desde hace unos meses somos pareja a todos los efectos.
Tiene una imaginación increíble y a menudo me sorprende: me prepara una cena sin que lo sepa, me regala un jersey de mi color preferido, viene a buscarme al trabajo con mil ideas para esa noche..en resumen, no me aburro.

Ahora, me toca a mí. Quiero organizar algo para ella y San Valentín es la ocasión perfecta. He pensado en cenas, fines de semana en un spa, obras de teatro..y después me he dicho a mí mismo: ¿y si para la fiesta de los enamorados no hago algo que nos ponga a prueba de manera divertida y original? La respuesta ha sido sencilla: una salida en tándem, esa extraña evolución de la bicicleta que gracias a un bastidor más largo, nos permite pedalear juntos y permanecer sentados cerca.

A una hora de casa hay un lago con una larga pista transitable que se desliza por bosques y jardines. Es la ubicación perfecta para esta sorpresa ya que en la ciudad, para quien no tiene mucha experiencia con este tipo de bicicleta especial, la conducción puede ser más difícil (tráfico, semáforos, cedas que hay que respetar y que no es igual que en una bicicleta normal).

Como en la vida de pareja, también el pedaleo en tándem tiene reglas que es necesario respetar para ir en la dirección adecuada y evitar quedarse tirado. Es necesario prestar atención sobre todo a dos cosas: Mantener el equilibrio y coordinar los esfuerzos al unísono.
En especial, deberemos mantener una postura equilibrada para conseguir una posición correcta y además los pedaleos de ambos deberán sincronizarse. Ninguno de los dos puede pararse de manera imprevista, en caso contrario se pueden caer. Es necesario compenetrarse de manera armoniosa, para poder encontrar el ritmo adecuado y comprender los momentos de fatiga, cansancio e inseguridad del otro. Tanto en el momento de la salida como en caso de parada, se sube y se baja del tándem juntos. Además, como en toda pareja, habrá una división justa de las tareas: quien se sienta delante tiene la responsabilidad de conducir el medio y elegir los tiempos de frenada y del cambio de marchas. Quien se quede detrás, además de tener confianza en el conductor, deberá secundar sus elecciones que esta ha hecho con los movimientos adecuados y entender cuándo es el momento de usar el tercer freno, para que el pedaleo se realice en perfecto equilibrio.

Después de haber tenido en cuenta estos aspecto, no nos queda sino disfrutar del panorama: la costa virgen del lago, los espléndidos jardines del siglo XVIII que se entrevén desde la orilla y el inmenso bosque secular que lamen el espejo de agua. El trayecto no es breve. Por eso mismo, más a menos a mitad de camino, podemos pararnos en un restaurante típico situado en la zona norte. Después, de nuevo en el sillón, para cerrar el perímetro del lago en la costa oeste.

Estoy seguro de que a mi chica le encantará esta sorpresa y estoy impaciente por ponerme a prueba con ella.

En el fondo, si dos personas quieren hacer camino juntos, no hay nada mejor que pedalear en la misma bici.

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