El primer pedaleo largo no se olvida... | Selle Royal

El primer pedaleo largo no se olvida...

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El primer pedaleo largo no se olvida...
Diciembre 2016

Eran los últimos días de verano y los rayos del sol aún eran lo bastante fuertes como para permitir una escapada a la montaña. No es raro regalarse unos días para disfrutar del aire libre en la montaña cuando uno tiene a sus abuelos en Alta Badia.

Esta vez, sin embargo, era diferente: la pequeña Carlotta y sus padres habían recibido la visita de unos amigos de vieja data que habían llegado de Padua con sus hijas y querían pasar todos juntos el último fin de semana antes de que las niñas volvieran a clases.

¿Qué podían hacer de divertido, considerando que eran un grupo de adultos y niñas? A Elena, que había nacido y crecido por esos lugares, se le ocurrió una idea: ¡un buen paseo en bicicleta por la San Candido-Lienz!

El trayecto dura alrededor de 45 km y sigue el curso del río Drava con una pendiente ligera, por lo que resulta ideal para todas las edades y para todo tipo de ciclistas.

Este factor resultó determinante en su caso, porque el grupo estaba formado por cuatro adultos y tres niñas de dos, seis y ocho años, con exigencias y capacidades diferentes. Llegaron a San Candido en tren, alquilaron las bicicletas en la estación y salieron hacia Lienz. Después de un paso inferior, ya estaban en la ciclovía, ¡listos para ponerse en marcha!

El recorrido es independiente de la ruta de los coches, pasa por bosques y por los prados más soleados de toda Austria. Por eso pudieron disfrutar del calorcito del final del verano. Inmediatamente después de Sillian, más o menos a un tercio del recorrido, hicieron una parada en el punto de venta de Loacker, una parada obligada para todos los golosos del mundo. Allí pudieron llenarse la panza de delicias antes de subirse nuevamente a la bici.

A partir de aquel momento, niñas y adultos se enamoraron del paseo y llegaron a Lienz sin detenerse. Para un recorrido de estas características, simple pero no corto, lo ideal es mantener un ritmo moderado y tener un sillín como Scientia, calibrado en función de la propia posición de conducción y de la distancia entre los huesos de la pelvis. El Scientia, permite disfrutar de la máxima comodidad incluso cuando se pedalea por horas.

Elena estuvo muy contenta de poder mostrar a sus amigos la belleza de sus montañas y de transmitir a su hija Carlotta, a Margherita y a Vittoria, la alegría de alcanzar una meta lejana con la fuerza de las propias piernas.

A veces sucede esto... incluso si uno no pedalea todos los días, de repente se da cuenta de lo “democrática” que puede ser la bici, gracias a su capacidad de unir a grandes y niños. Y se da cuenta también, sobre todo, de que un paseo en bicicleta da un ritmo nuevo al mundo que nos rodea y nos permite disfrutarlo de manera diferente.

¡A las niñas les ha gustado tanto el paseo que ya están pidiendo volver en primavera!

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