El mundo, al alcance de la bici | Selle Royal

El mundo, al alcance de la bici

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El mundo, al alcance de la bici
Abril 2016

Un viaje en bici es un viaje dentro del viaje.
Cuando viajas a pie , desembarcas, aterrizas o estacionas, has llegado.
Con la bici, no. El viaje comienza en ese instante.
No puedes quedarte quieto. Inténtalo, no puedes.
Y sabes que no vas a parar en el próximo pueblo; lo sabes.
¿Que habrá detrás de aquella colina? Vamos, faltan pocos kilómetros.
Paro en el próximo pueblo, lo juro.

Hace dos horas estabas en el frío de las montañas y ahora tienes delante de ti un campo de girasoles.
Tal vez te convenía seguir derecho en el último cruce. Pero, ¿qué te importa? Tal vez era adonde en realidad querías ir. 
En la vida hay sólo una bifurcación importante. A la derecha está el camino conocido. A la izquierda, un sendero inexplorado. Si tomas la segunda, no darás nunca marcha atrás; por ninguna razón del mundo. El descubrimiento es un viaje de ida.

Un viaje en bici no es una huida, sino más bien un encuentro.
Con nosotros mismos, si viajamos solos.
Con la inmensidad de la naturaleza, si abandonamos el asfalto para seguir un sendero.
Con el placer de la amistad, si compartimos la aventura con amigos o conocemos nuevas personas a lo largo del camino.
Y, por último, con la maravilla del mundo, si decidimos dejarnos guiar por nuestras emociones.
Steinbeck decía que no eran las personas las que hacían los viajes, sino los viajes los que hacían a las personas.

Cuando viajas en bici, pierdes la noción del tiempo para conquistar la del espacio.
No intentes preguntarte que estarías haciendo a esa misma hora en tu casa. Disfruta del lugar en el que estás en ese momento, disfruta del aquí aún más que del ahora.
No te lleves reloj, observa el sol, y si no puede resistirte, busca con la mirada un campanario.
Puede ser que marque el mediodía y de una taberna de los alrededores llegue un perfume de carne asada que te invita como sólo ese perfume al mediodía sabe.
Bueno. Esa es la señal para dejar la bicicleta. Ha llegado el momento de parar.
El próximo pueblo puede esperar.

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