La bicicleta, mi elección para vivir bien | Selle Royal

La bicicleta, mi elección para vivir bien

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La bicicleta, mi elección para vivir bien
Julio 2017

Me llamo Martina y soy una italiana residente en Inglaterra. Mis días tienen un ritmo preciso: me levanto todas las mañanas a las 6.15, y lo primero que hago es asomarme a la ventana para ver el tiempo. Liverpool, con sus 836 mm de lluvia todo el año, puede ser un sitio muy hostil para aquellas personas a las que, como a mí, les gusta ir en bici.

Cada día atravieso la ciudad de un extremo a otro con mi commuting bike. Mis piernas pedalean todos los días más de 26 km entre las calles de la ciudad. Pero para mí es una pasión que no se limita solo a la dimensión de la ciudad, por ejemplo, me gusta disfrutar de mi tiempo libre para hacer excursiones en mountain bike entre las colinas de Gales y Escocia o en los Alpes, cuando vuelvo a casa.

Ir en bici no es solo velocidad, es más, es también ralentizar. Y es por este motivo, que mi compañero Edward y yo, organizamos vacaciones sobre dos ruedas. Justo para ralentizar el ritmo frenético de la vida cotidiana, dejarse llevar por nuevas formas de ver el mundo, prepararse para conocer lugares únicos que no podrían alcanzarse de otra manera o con tiempos que no son los de un ciclo-viajero. Es decir, para nosotros es una experiencia profundamente liberatoria y meditativa y de alguna manera incluso creativa (¡mis mejores ideas me vienen cuando voy montada en el sillín!).

Siguiendo estos requisitos, elegimos nuestra última meta: Cuba. Necesitábamos un lugar cálido y luminoso, con colinas y playas al alcance de la mano, donde olvidar, durante las vacaciones, el clima gris de Inglaterra. Y así fue. Salimos el pasado abril y en diez días recorrimos pedaleando 500 kilómetros, cargando las bicis con agua y fruta tropical, esquivando cangrejos de colores que atravesaban la carretera y disfrutando del clima y de las bellezas de la cultura y de la naturaleza caribeña.

En definitiva, la bici se ha convertido en parte integrante de casi todos los aspectos de mi vida. Y es por este motivo que considero de especial importancia que cada componente que elijo esté hecho a medida, para obtener el máximo confort. He aquí, que, cuando tuve que elegir el sillín perfecto, mi decisión solo pudo recaer en Selle Royal Scientia.

Tengo dos: Scientia A>2, para mi commuting-bike y Scientia M>2, que utilizo para los viajes sobre dos ruedas. Se han realizado estudiando expresamente la distancia de mis huesos isquiáticos, son perfectos para mi conformación física y mi estilo de pedalear, se ajustan a mí como un guante.

La satisfacción que pruebo pedaleando no está unida solo a la comodidad (¡en todos los sentidos!), sino también al hecho de que estoy haciendo algo bueno por el medio ambiente, por mi salud y por la sociedad. La bici es un medio rápido, es económico, ayuda a descongestionar el tráfico y reduce mucho las emisiones de CO2. Además, de servir para mantenerse en forma, como ha reconocido un reciente estudio publicado en el British Medical Journal, reduce de manera considerable el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Más allá, del uso que se hace, creo que la bici nos enseña a conocer y a superar nuestros límites. Hace que nos sintamos más libres e independientes. Y es, también, una disciplina que cuenta cada vez más con mujeres protagonistas, ¡es estupendo formar parte de esta comunidad que crece!

Pero ese es otro tema, stay tuned...

 

 
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