Un agosto bajo el lema de las dos ruedas por el Belpaese | Selle Royal

Un agosto bajo el lema de las dos ruedas por el Belpaese

Bike Culture & Tips

Un agosto bajo el lema de las dos ruedas por el Belpaese
Febrero 2017

Esta es la historia de dos apasionados de la bicicleta que pasan todo el año, pedaleando cada vez que tienen ocasión y que decidieron coger la bicicleta para visitar Italia: Vladas y Gediminas, dos chicos lituanos, a los que les gusta viajar de manera muy libre, plantando su tienda de campaña entre los viñedos, entre campos de trigo o en cualquier lugar tranquilo y alejado del caos de la ciudad. Siendo amantes de la naturaleza, prefieren sin duda, la belleza de las montañas a la de las ciudades, por lo que, para su viaje a Italia eligieron paisajes y escenarios naturales.

Sabiendo que tendrían que pedalear por recorridos que no siempre son fáciles y llanos, los dos utilizaron el sillín Scientia M-3, elegido de acuerdo con las características de sus huesos isquiáticos y relleno de 3d Skingel capaz de reducir las molestias causadas por la cantidad de horas pasadas en la bicicleta.

Partiendo de Bérgamo con dirección este, los dos amigos recorrieron carreteras secundarias atravesando los pueblos que se asoman al lago de Garda y la espléndida Verona, hasta llegar a Venecia, lugares maravillosos que merecerían ser descritos aparte...

Desde allí se dirigieron a los Alpes, llegando a lo que, seguramente, ha sido una de las mejores experiencias de viaje que hayan tenido nunca; desde el Puerto de S. Pellegrino hasta el Puerto dello Stelvio, afrontando colinas empinadas y largos y húmedos túneles, transportando 40 kilos de equipamiento y a pesar de todo, ¡todavía tuvieron ganas de subir por aquellos senderos!

A continuación, después de haberse perdido incluso entre pueblecitos-fantasmas de Suiza, retomaron el camino hacia el mar y llegaron en primer lugar a las Cinque Terre, sobre cuyas alturas se hizo muy duro pedalear, luego Pisa y su famosa torre, Roma y Nápoles hasta alcanzar la verdadera meta que anhelaban visitar: el asesino de Pompeya, ¡el Vesubio! Con un poco de esfuerzo, en medio día llegaron hasta las laderas del volcán, pero fueron bloqueados por el precio para subir a la cima: 10 euros. Pagar para subir una montaña no es su estilo, por lo tanto, Vladas y Gediminas decidieron continuar hacia otras localidades.

Se pusieron en marcha y llegaron a Villa San Giovanni, en Calabria, donde cogieron el ferry para desembarcar en Sicilia. La noche pasada en la playa de Mesina fue una verdadera pesadilla: una tormenta llena de relámpagos sacudió su tienda de campaña todo el tiempo ¡asustándolos a muerte!

Al día siguiente se aventuraron en las laderas del Etna. En comparación con los esfuerzos realizados hasta ahora, la subida del volcán parecía mucho más fácil de lo previsto, por lo que se detuvieron para comer unos bocadillos y dormir en un pinar en la cima del monte; a un cierto punto, un ruido los despertó... alguien se estaba acercando a su tienda de campaña furtivamente...

Cogieron rápidamente las linternas, dirigieron la luz hacia el ruido y he aquí que vieron aparecer ante sus ojos un zorro. Más bien hambriento y para nada asustado de su presencia, empezó a devorar todo lo que los dos amigos habían dejado cerca de la tienda de campaña. ¡Y no se fue hasta que no terminó todo!

A la mañana siguiente los dos se montaron en el sillín y emprendieron una verdadera hazaña en bicicleta por las zonas rurales sicilianas, formadas por paisajes áridos y arenosos parecidos a los desiertos africanos donde pedalear resultó muy duro. Pero el esfuerzo fue recompensado cuando apareció ante sus ojos la hermosa playa de San Vito Lo Capo, rodeada de un mar de aguas cristalinas y de montes que completan el paisaje de ensueño. De ahí en adelante fue una sucesión de recuerdos maravillosos: Trapani, Marsala, el vino siciliano y los manjares de la cocina de la isla pusieron fin a treinta y tres días de pedaleo por toda la bota.

Al día siguiente Vladas y Gediminas volvieron a la vida cotidiana, llevando con ellos las emociones y los recuerdos inolvidables de un extraordinario viaje sobre dos ruedas a través de 3197 km del país más hermoso del mundo: Italia.

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